martes, 14 de septiembre de 2010

El esguince


Es difícil ser un romántico hoy día, es difícil esquivar una bendita piedra en la vereda cuando vas corriendo de noche, deslumbrado por las luces de la ciudad. Los focos de "n" mil Kw parecen competir con los luceros y todas las veces ganan... salvo que algún lunático se adentre en el manto de la noche solitaria.

Es poco probable que coincida una pisada y una piedra a lo largo de 10 km cuando te encuentras en el punto más alejado del recorrido, pero sucede. Hacía tiempo que no caía, eso de echar rodilla a tierra, las manos por delante y empolvarse la espalda con la camiseta empapada en sudor. Hacía tiempo que no sentía un dolor tan fuerte, y ya estando tumbado boca arriba, jadeando, ¿por qué no recrearse en la noche callada y constelada, parar y respirar? Ha sido un reencuentro que sucede sin esperarse, teniéndolo ahí... tan a mano.

3 minutos de descanso y antes de que la punzada sustituyera completamente a la fuerza de mi pie, me puse en marcha. 5 km de vuelta a casa, no sé cuántos minutos andando y no sé cuántos pensamientos ¿por qué es tan distinto el mismo camino al ir y al volver? ¿Qué hará el grillo que canta y no encuentra pareja? El cuerpo humano... tan perfecto como es y tan frágil. La muerte es incesante. ¿Dónde están las estrellas del cielo negro?

Llegué casi a media noche, con el pie entumecido e hinchado como una pelota de pingpong, la boca seca... Di una ducha fría al cuerpo, hielo al tobillo y un buen vaso de vino blanco fresco a la garganta.

Decidme ¿cuánto tiempo hace que no os recreáis mirando el cielo?

Ha sido mi primer día de teatro y lo de comer sin comer y morir sin morir me llama la atención. De nuevo mil gracias por los comentarios.

La canción... Be yourself

miércoles, 2 de junio de 2010

El río enseña que todo vuelve

Magnificado o menospreciado, con una persona o distintas, arrugado o renovado, como un bucle infinito determinado, todo vuelve.

Y es así que duermo con la mano de mi sobrino agarrada a la mía en las tardes de siesta para que pueda conciliar el sueño, que sienta un pedazo de carne caliente cerca de sí y dejar de refunfuñar, al igual que yo hace años sentía la necesidad de agarrar la mano de mi madre haciéndole pasar noches frías e incómodas.

Todo vuelve.

Han vuelto las ganas de ir a los bosques para vivir a conciencia, desocuparse de lo banal e irreal. Regresaron las noches donde la obscuridad y el silencio no son más que eso.

Vuelve el calor con sus días eternos, el entusiasmo con nuevos planes viajeros, los mosquitos con su hambre de dulzura, el olor a cloro con los ojos rojos, las noches de ronda y el sudor por la espalda.

¿Volvemos?

lunes, 3 de mayo de 2010

Sobre qué escribir

Se habla de la hipocresía… “Odio la hipocresía y las personas hipócritas…” y después de ver que cada menos de 1 minuto en Sudáfrica una chica es violada (no sé qué forma tendrán de contarlas) se pasa a que fulanito de tal dice que es homosexual… qué pasmosa facilidad para cambiar de la indignación a la benevolencia, del pasotismo a la empatía.

Frente a un folio en blanco (reciclado, porque por el otro lado están las partituras de cuando estuve en la coral…) pienso en escribir sobre el cambio climático, las emisiones, destruir esta Tierra que aún sigue resistiendo y no tengo reparo en dejar todo el día el ordenador encendido para descargar Sin City o la discografía de Love of Lesbian.

Lo que nos gusta decir “Ese está chalao…” refiriéndonos al rapero de pueblo o al chico que tuvo el valor de ponerse tetas, vestir y ser una chica, para al rato cambiar de ciudad y mimetizarnos con la cosmopolitanía de la sociedad europea.

Me gustaría escribir sobre las vidas que leí someramente, fantasear y exagerar, decir que conocí a la persona más sola del mundo, que ví la tristeza en las manos de una niña cuya madre nunca iría a recogerla, escribir que mi acento extremeño se conserva en determinada parte de Colombia, que supe de alguien que cambiaba las lágrimas por sonrisas, de las carcajadas que me arrancaba la chica que hablaba gadi-italo-inglés, del absurdo de un taller de percusión al lado de la biblioteca.

Frente a un folio en blanco reciclado se deshilachan las ideas, sobre qué escribir, no hay sorpresas, ninguna novedad, nada, cero, niente.

Esta canción la escuché mi última noche en Roma bajo una lluvia tenue, en la cima de la Plaza de España, llena de gente viendo un espectáculo audiovisual sobre el aniversario de cualquier guerra horrible, esas cosillas que nos hacen tan humanos...



Gracias por los comentarios... si fuera la mitad de lo que decís...

sábado, 6 de marzo de 2010

Tengo


Tengo tres libros en mi mesilla, tres proyectos en mente y todo el tiempo para mí. No más de tres cosas, es mi límite y no sé si saldrán bien, bien como para destacar, salir de la mediocridad de mi vida cotidiana. ¿Mediocridad? pues sí, no es algo tan malo, como siempre I´m looking on the bright side, es un reto, si alguien no es mediocre, en teoría, lo tiene más fácil y las cosas fáciles de todos es sabido que no dejan huella (consuelo de tontos). Como me dijo alguna vez una buena amiga: "con una idea, determinación y las herramientas apropiadas, puedes hacer grandes cosas", en ello estoy y no cejaré.

Ha pasado un tiempo desde la última vez que escribí en el blog y algunas personitas me preguntaban por él. He hecho cosas interesantes, viajado, conocido, experimentado, pensado, pensado, pensado y constantemente he amado, amado, amado (3 veces ¿no véis? es mi límite jajaaaa). He sacado "conclusiones" (pero nada hay concluido... esto sigue) y entre ellas destaco que la vida no debe ser perfecta, debe ser vivida. Esta frase no es la llave de la felicidad ni cambiará vicios pero ¿no es genial saber que con lo que se tiene hoy has de hacer malabares para valorarlo?. Imagino un juglar tirando al aire los apuntes de las oposiciones, un portátil y unas partituras e ingeniárselas para que ninguna de esas cosas toquen el suelo.

Dicen que lo mejor de la vida es la vida... , no estoy de acuerdo, pero alguna ráfaga de perfume habrá entre tanto hedor.

No sé vivir, si alguien sabe que me diga el cómo, mientras tanto naceré, renaceré y desharé.
http://www.delfinband.com/
Esta mañana, a las 837 de un sábado de marzo escuchaba esta canción


Sigo rezando... sigo rezando... sigo rezando... (voz de Dori en Nemo)

lunes, 4 de mayo de 2009

No todo son viajes

Si bien Londres es un trampolín para poder viajar sin mesura también ofrece posibilidades infinitas para que el aburrimiento se quede solo. Imagináos un parque de atracciones con el aforo grosso modo de doce millones de personas. Lo tienes de dos tipos: acuático o seco, pudiendo ser en un mismo día de los dos, según le plazca al "Señor" organizador.

En un día normal sin trabajo puedes ir a cualquier museo, te puedes perder por las calles retuertas con la seguridad de que llegarás a un sitio y darte cuenta que ninguna de las calles es predecible (¿qué fue de la línea recta?), también es común maravillarse con lo mal conductores que son los ingleses (no todos) aunque eso sí, aún no me han pitado yendo en bici. Un recorrido en bus en la planta alta por Oxford Street es como un circuito por todas las razas habidas y por haber, observando comportamientos, risas, músicos callejeros, tiendas en ebullición y las luchas de amagos y esquivos que hacen los peatones en los pasos de cebra, humanidad privilegiada. Mirar las casas y los coches de barrios como Hampstead, Maida Vale o Kensington te sitúan en la "modestia" en la que vivimos la mayoría de los europeos.

Mi gran sorpresa fue el canal que recorre todo hasta Canary Wharf, en muchas zonas está sembrado de botes donde hay gente que hace vida allí. Pedalear por su rivera de noche con Jazz saliendo de los bares, gente ofreciéndote una “cup of tea” y alentándote “run like the wind”... enamora. Y rincones y rincones hasta el infinito.

Los espacios que cada parque tiene para las flores, la lectura y el sosiego son detalles de esquisitez. Las canchas de tenis, los campos de mini golf, las zonas salvajes... ver el Estadio de Wembley a lo lejos...


Y mi buhardilla azul, con mi velero, guitarra, patines, sus ventanas mirando al cielo por donde se pasean aviones hacia Heathrow, y la lluvia relajante, y el sol entre las casas.




lunes, 6 de abril de 2009

Estocolmo... el colmo sería que me hiciese el sueco

Despedimos el último año bisiesto de esta década para afrontar nuevas experiencias y con las ganas de no dejar de vivir. Y es que parece que hasta que no se huelen las flores de los almendros uno no empieza a regocijarse en lo cotidiano del sol en la cara... año nuevo debería ser el primer día de la primavera.

Os hablaré de la ciudad que se me ha llevado el corazón y es que algo tan sublime no deja indiferente a nadie (no soy el único que opina así).

Llegamos en una fría noche (estoy ya lo he vivido...) del aeropuerto de Vasteras y al momento nos sentimos abrigados por la gentileza sueca, no se puede ser más amable, detallista, y bien educado y es que en los veinte minutos de la estación de autobuses al hostal se pararon por iniciativa propia cinco personas para ayudarnos con las direcciones, los últimos hasta nos acompañaron andando. Justo al lado del hostal había un bar de tapas y es que sí señores y señoritas en Suecia nos quieren aunque no entendían muy bien eso de querer ir a pasar frío. El primer sitio emblemático que vimos fue el precioso Ayuntamiento, recio con su torre y su historia de personalidades ilustres que gracias al visionario Nobel pasan por allí por darles vueltas al magín. Y comenzamos a pasar por puentes, porque eso sí... hay islitas a tutiplén. Visitamos la parte antigua con su Palacio Real, sus callejuelas, sus cuestas, edificios coloridos, la parafernalia de los cambios de guardia (que no falte) y hablamos con unos yanquis que estudiaban en Barcelona. Nos dirigimos a la plaza principal y es curiosa porque tiene como una especie de subterráneo con metro y centro comercial (supongo que es como Montreal pero en pequeño), tengo que destacar la casa de la cultura (KULTURHUSET) que permite hacer manualidades como estampar tu propia camiseta, hacerte tus chapas... tiene una exposición de fotos y cuadros, cafetería... todo para pasar una buena tarde. De vuelta a "casa" vimos un espectáculo y es que definitivamente las ciudades con ríos o lagos están tocados por la magia del resplandor. Por la noche en el hostal muuuuuuuy acogedor, limpio y cómodo (Lodge32 lo aconsejo), se juntaron una pareja de franceses, otra pareja de polacos, otra pareja de turcos para mojarles las orejas jugando a las cartas (suerte del principiante), y de los turcos viene el plan para un futuro viaje a Estambul.

El segundo día visitamos la isla de Sodermalm que es donde está la zona de tiendas, bares, algún que otro parque y hay unas especies de chalés en miniatura al lado de un embarcadero (todo muy bucólico). Recorrer la parte sur de la isla nos llevó toda la tarde pero la sensación de andar por encima de agua congelada y sentir cómo se resquebraja ufffffffff súbito (me gusta esta palabra), también decir que nos sentamos tranquilamente a ver ponerse el sol. De vuelta de salir a correr entablamos conversación con Sophie una chica australiana que trabajaba para irse sola a viajar... ¡¡¡a la hora que le fui a preguntar que dónde había estado!!! yo sólo escuchaba "I´ve been to Malasia...I´ve been to China... I´ve been to Egipto... I´ve been ...I´ve been ...I´ve been..." así veinte minutos enfrente de un mapa del mundo.

El día siguiente salimos a correr por la nieve (y es que ya sólo falta correr en el desierto), fuimos a lo largo de la avenida Stranvagen que también es un puerto, pasamos la zona de las embajadas y llegamos a Lidovagen un parque-bosque laaaaaaaaaargo largo. Los suecos son gente que se cuida, van en bici (aunque con carriles bicis como esos cómo no) salen a correr, van andando a los sitios... de ahí los tipazos que tienen, porque sí, LAS SUECAS SON GUAPÍSIMAS, lo corroboro. Por la tarde noche comenzó mi odisea particular, le dí el mapa a Juanvi para que pudiera llegar a casa y el que se perdió fui yo. Fui al parque Skansen y pensando que todas las islas estaban comunicadas empecé a andar y al final casi acabo dando la vuelta a la isla. Me valió para ver el Circus (teatro) y el parque de atracciones (es triste ver un parque de atracciones cerrado).

El "último día" fuimos a lo que ya es un mero trámite... fare il bagno in acqua congelati (esta vez sí que estaba CONGELADA), nos costó un buen rato encontrar un sitio donde no hubiera hielo pero lo encontramos... al ladito de Af Chapman (velero). Recogimos las cosas para tomar el vuelo de la tarde y ¡¡¡SORPRESA!!! los aeropuertos de Londres cerrados por la mayor nevada de los últimos veinte años. Gracias a otros españoles que conocimos en el hostal fuimos a otro aeropuerto (Skavsta) pero sin tener la certeza de que pudiéramos coger un vuelo el mismo día o el día siguiente... si te paras mueres (como los tiburones). Después de una noche durmiendo "a la china" volamos al mediodía sobre una Bretaña blanquita blanquita.

Recuerdos a Valeriano... un alicantino dueño de una zapatería y que lleva treinta años viviendo en Suecia y también a Victoria... que nos regaló unos sobres de un sucedáneo al Cola Cao.

Este es el vídeo resumen del viaje y aunque parezcamos "super guays de la muerte" no lo somos... el mérito lo tiene Juanvi montando vídeos (se te echa de menos un montón) .

La canción de esta entrada es un poco ñoña pero me encanta.


Besitos chiquititos, chiquititos, abracitos flojitos flojitos y una despedida entrañable de Juan Diego Cotilla, siempre te recordaremos


domingo, 1 de marzo de 2009

Navidades londinenses


Cinco personas no cualquiera, sino de Almendralejo, tuvieron el coraje de volar hacia tierras inhóspitas ajenas al frío que iban a pasar (dentro y fuera de sus casas). Mi impresión al verlos fue... ¡Qué hacen estos del pueblo aquí! pero cuando sentí sus abrazos y ese "deje" tan peculiar diciéndome al oído... "¿Qué haces Pit? te echamos de menos cabrón..." me sentí la persona más importante del mundo. Y allí nos imagináis, de camino a los alojamientos, hablando de que las calles son como en las películas y que no nos acordábamos ni papa del inglés.

Después de desayunar (ya sabéis alubias con tostadas y esas cosas...) y a duras penas ser entendidos por una camarera que a la postre resultó ser muy viva, empezó la semana más extenuante que he vivido. Andar y ver y frío y reir... y andar y ver y frío y reir... cuando "n" tiende a infinito, y qué decir de las interminables colas. En resumidas cuentas esa fue la semana, ¡ah! y que no se me olvide lo de dormir como mucho 5 horas. Pero vayamos al meollo, a las pequeñas cosas y comentarios que hacen de un viaje normal algo memorable como por ejemplo la espectacular 5 de la tarde en en la sala de los relojes del Museo Nacional Británico... menudo (des-) concierto de relojes todos puntuales y puestos en hora (que no a la misma), si mi ironía no se ha notado... sólo 2 de los veintitantos relojes que había en esa sala estaban puestos en hora y lo que se suponía iba a ser algo digno del MUSEO NACIONAL BRITÁNICO quedó en unas risas (sí de los de Almendralejo). No se me puede olvidar el Gran Monumento que había en este museo dando publicidad a Babilonia (figissima). O la vez que uno intentó abrir la verja del Palacio de Buckingham con la llave de su casa, o la vez que un@ "chic@" muy voluptuos@ le entró por el ojo a uno de mis compañeros en Café de Paris (discoteca), o la vez que le dijo una chica de color (ésta sí era mujer...) a unos de mis compis que dejara de ver el escaparate y comprara de una vez (en el sentido figurado pero no literalmente...) en la misma discoteca, o la vez que en busca de una pizzería recorrimos toooooooooooodo Notting Hill incluido Portobello (después de seguir las instrucciones de un inglés dadas a un español sin idea de qué es right ni left), o la vez que también tras mucho andar nos encontramos con el bar más antiguo de Londres cerrado (Ye Olde Chesire Cheese), o la vez que entramos en el Lillywhites y todo era tan barato que alguno no se decidió qué comprar, o la vez que uno acostumbrado a tanta opulencia dijo que el Harrods no era para tanto, o la vez que tras ir a la Fabric y a la Pacha y encontrárnoslas cerradas acabamos en el paraiso carnal. Aparte de esto eché en falta a gente que estaba sufriendo las consecuencias del riguroso frío inglés. También tendría algunas perlitas para el hideputa que nos alquiló una habitación... pero no se merece ni estas palabras.

¿Las uvas en Trafalgar Square? ¿y por qué no? Sólo se necesitaban uvas y unos litros de calimocho para regar la entrada del Año Nuevo ¡ah! perdón perdón y un reloj al fondo de una calle que no recuerdo muy bien su nombre.... el gran Ben o algo así. Que la estación de metro de Westminster estuviera cerrada ya daba una idea de que algo gordo pasaba, impresionante... todo todo todo estaba plagado de gente, miraras por donde miraras gente y más gente y ¿dónde fuimos a parar? pues cómo no al lado de gente de Antequera, Barcelona y Galicia, mis primeras navidades fuera de España pero rodeado de españoles. Decir que la alegría española sobresalía de entre todas (paradójico si se mira que estábamos en el sitio donde se conmemora la mayor derrota española de la historia). El resto de la noche fue echarnos fotos con los policías, ver cómo los policías cogían a los malos, ver cómo los policías separaban a la gente de una pelea, ver cómo los policías atendían a gente muy tomada, hacernos socios de un casino y finalmente acabar el en Cheers de Picadilly.

Antes de toda esta marabunta y ajetreo pasé las Navidades más memorables que creo jamás tendré. La familia inglesa con la que vivo se portó, me invitó a la cena de Navidad y al Boxing Day haciéndome sentir como uno más.

Aunque estemos ya metidos en el año pienso sobre el 2008 y todas las cosas que saco son positivas, tuve una sobrina preciosa, me enamoré, saqué la carrera, saqué la escuela de idiomas en inglés, me dieron la beca que toda la vida deseé, conocí a gente que merece la pena y sobre todo a los que considero mis amigos los sigo sintiendo a mi lado. Alguna vez leí que un buen acicate para conseguir lo que uno se propone es decirlo a la gente (de esta manera el sentimiento de "culpa" es mayor si no se cumple lo propuesto) y mis propósitos son dos: ser bueno con la guitarra y ser bueno en mi trabajo.

La canción de estas Navidades fue sin duda Hallelujah de Jeff Buckley pero le debo esta a alguien , por cierto me parece muy injusto que yo os cuente cosas y vosotros a mí no... con un "Hola, estoy bien..." me basta.

Besos y abrazos gota a gota