sábado, 8 de diciembre de 2012

Rodar...

En un comienzo tardío ruedo sobre las nubes propias de la hoja caída, como caen tus párpados ante mis palabras sabias de placer, de gusto.

Es un progreso el calentamiento de las manos, a pesar del viento de tu balanceo, a pesar de tu cuerpo acerado, menudo y fuerte.

Vibras con cada bache, cada brecha de tu camino húmedo, propio de la hoja caída, me siento responsable de cada salpicadura de barro de mi sudor en tu tierra, tu piel.

Al sobrepasarme, al superar mi cabeza, aprieto a mis piernas para vencerte, ganarte y dejarme de nuevo desvanecer sobre vos hasta el siguiente intento de rebelión.

Nos venceremos, tú a mi y tú a mi, porque no distingo dónde comienzo a acabar y cuándo termina tu rendición.



2 comentarios:

Ana dijo...

rodaré contigo y veré pasar el tiempo envuelta en la dulzura de nuestros giros...

Ana dijo...
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